El Ministerio de Defensa, a cargo de Carlos Presti, quien tomó el mando tras la salida de Luis Petri, avanzó con una particular licitación pública para adquirir un extenso listado de exquisiteces. Según se informó, las mismas tienen como destino satisfacer las reuniones protocolares.
Mientras la bajada de línea oficial se cansa de repetir como loro entrenado que "no hay plata", sus ministros disienten y presupuestan gustos que, en estas épocas tan duras, podrían hasta considerarse lujos vulgares. Café de todo tipo, torrado, en polvo, fuerte o suave; azúcares y edulcorantes; leche; mermeladas, de frutilla y durazno; té; galletitas; cacao; yerba mate; conserva de frutas para coctel; frutas en conservas; flanes; gelatinas y demás postres para todos los gustos.
En ello, se gastó unos 139.860.510,00 de pesos, de acuerdo a la disposición aprobatoria publicada por el mismo ente.
El cual también justificó que "el aludido llamado se fundamenta para cumplimentar con la prestación del servicio de racionamiento proporcionado para Reuniones Protocolares en la Guarnición Aérea Militar “Río IV”, en el Casino de Oficiales y eventualmente en las Ayudantías de Área, de Grupo o Casino Suboficiales".
Pese a la aclaración, la polémica escala igual, ¿es justo que mientras se ajusta cruelmente a los que menos tienen los eventos protocolares siguen costeándose tan vulgarmente a costa de los contribuyentes? Para este desgobierno, al parecer sí.
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